Seloquehicisteis

Por su nombre

Creo que nos estamos pasando con esto de los anglicismos. Ya sabis. Lo de poner nombres en ingles a las cosas que ya lo tienen en castellano. A mi no me parece mal que al marketing lo llamemos as porque, al fin y al cabo, lo inventaron los ingleses. Pero, Por qu llamamos look al aspecto? Es que los anglosajones inventaron el aspecto? Acaso cuando mi abuela me dice ay, hijo que mal aspecto tienes! lo hace influida por Sir Arthur Conan Doyle?

La ultima de estas modernices lingsticas la descubr este mes pasado en esta misma revista. Ahora resulta que lo mas in otra- es juntar el almuerzo con la cena en una nica comida a la que les ha dado por llamar drunch (mezcla de lunch y dinner) y que se hace sobre las seis de la tarde.

Pase que a nuestro tradicional aperitivo le llamemos brunch y que a comerse una tortilla en el campo se le llame picnic, pero que a la merienda de toda la vida ahora la llamemos drunch. Por ah si que no. Dnde vamos a llegar? Ya me estoy imaginando al as madres de mi barrio, asomando sus cabezas llenas de rulos, tan poco anglosajonas ellas, y gritando a pleno pulmn Jos Miguel, sube a comerte el drunch o bajo y te fostio!.

Amigos, en recuerdo de todos aquellos drunch de nuestra infancia, comiendo bread con chocolate mientras jugbamos a canicas con las knees peladas, os pido que salvemos la merienda. Qu ser lo prximo? Llamar redinner a la recena?.

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Perdon pero tengo un pequeo problema con los acentos, espero solucionarlo pornto.

Crónicas Babianas

El otro día, Ramón Arangüena nos invitó a Ángel Martín, a Coronas y a mí a pasar unos días en Babia. Coronas, que siempre ha sido el más moñas, se negó y dijo que en su columna diría que Babia no existe. El autobús nos dejó en las afueras. Nadie osaba ir más allá. El conductor nos pregunto si queríamos volver a subir. Le dijimos que no, que veníamos invitados por alguien del pueblo. El hombre se santiguó, rezó algo en una lengua incomprensible y desapareció entre una nube de polvo. Al cabo de un rato, volvió para recoger el autobús, que se le había olvidado.

Al llegar al pueblo, se nos cayeron los testículos. Tuvimos que atarlos con una cuerda y llevarlos el resto del día colgados del cuello, como hacen los gauchos con sus boleadoras. La gente de Babia se había puesto de gala para recibirnos. Hubo uno que incluso se duchó. Los hombres iban ataviados con el traje típico de extraterrestre, compuesto por una bolsa de basura y dos antenas de papel de plata. Las mujeres iban desnudas, como manda la tradición, aunque las mas recatadas cubrían sus vergüenzas anudando el pelo púbico, el de las axilas y el del bigote, formando un curioso chaleco capilar.

Sentado sobre un escudo que portaban dos extraterrestres con boina, surgió Arangüena. Al parecer, allí, en vez de alcalde, eligen a un Dios, que viene mejor para cuando hay sequía. Ésta era su segunda legislatura como Dios y para celebrarlo se había tatuado “Babia mola” en el pene. Se puso en pie y, al grito de “al pilón”, lanzó a sus hordas de gañanes contra nosotros. No recuerdo si nos dieron de comer o nos violaron, pero como no tengo espacio, los detalles os los contará Ángel en su columna.

¿Un papá genial?

En el mundo de las series de televisión hay algunas reglas no escritas. Un ejemplo: en los grupos de bailarines siempre hay uno negro y con el pelo raro. No falla. Aunque el grupo de bailarines esté formado íntegramente por esquimales, de repente, de un iglú, saldrá dando volteretas uno negro y con el pelo raro. Hoy quiero hablaros de una que afecta a las series infantiles: nadie se comporta de acuerdo a su edad. Los niños usan móvil, las niñas se maquillan y los padres se visten como surferos, comen pizza y llevan melena.

El caso mas dramático es el del padre de Hannah Montana. Una niña normal que se pone peluca, minifalda y canta. Este detalle es importante porque las salidas profesionales de una niña con peluca y minifalda son pocas y casi todas ilegales. Pero si ver a una niña fingiendo ser una mujer es incomodo, ver a su padre intentando parecer un adolescente es peor. No digo que un hombre de mediana edad no pueda vestir moderno, pero un tío de 40 años enseñando la raja del culo no es fashion. Es fontanero.

¿Por qué no se lo dice su hija? Si mi padre apareciera en una reunión del AMPA en bañador y con la camisa desabrochada, yo hablaría seriamente con él. A no ser que yo me pusiera peluca y minifalda para cantar. Seriamos la típica familia a la que los niños tiran piedras, pero mi padre las recogería y se haría un collar. Lo peor es que el virus padre de Montana se empieza a extender. Sólo hay que ver como se presentó Rourke a la gala de los Oscars. Incluso dentro de nuestras fronteras hay quien ya presenta síntomas. Pensad en Ramoncin, Parada, o Rafa de “La Unión”. No permitamos que nuestros artistas enfermen. Paremos esta locura.

Moraleja

El otro día, navegando por internet, me topé con un tratado sobre comunicación. Cosas del Google. Yo puse “modelos” + “brasileñas” y me salió eso… la pagina incluía unas normas imprescindibles para ser buen comunicador, entre ellas: “no realizar movimientos gratuitos”, “desplazarse con naturalidad y elegancia” y “mantener siempre el cuerpo erguido”. Me pregunto como se explica el autor el éxito de Chiquito de la calzada. Igual lo escribió él para evitar que nadie le hiciera sombra.

La única norma que comparto es la de que “para hacerse entender hay que mover las manos”. Ésa me la enseñó mi madre de pequeño. Cuando me ponía pesado – de esa forma en que sólo saben hacerlo los niños gorditos que se llaman Daniel (podéis comprobarlo)-, mi madre se acercaba y, como un capo mafioso. Me susurraba al oído un lacónico: “Estate quieto”. Evidentemente, yo hacia caso omiso de la advertencia. Y era entonces cuando mi progenitora, abalanzándose sobre mí como sólo las madres de los niños gorditos que se llaman Daniel saben hacerlo, sacaba a pasear su mano y me daba un guantazo que me peinaba con raya.

No me preguntéis cómo, pero en ese momento yo era como Christopher Lambert al final de “los inmortales”: lo comprendía todo. ¿Cuál es la moraleja de esta historia? ¿Que cuando alguien no os entienda le agredías? No. Aunque ésa haya sido la política de algún que otro país en los últimos ocho años (quien le iba a decir a mi madre que sus métodos llegarían tan lejos). La moraleja es que cuando busquéis “modelos brasileñas” en el Google, os aseguréis de ponerlo junto y entrecomillado os podéis tragar un bonito tratado sobre comunicación.

¿Necesitas Ayuda?

Me molesta la gente que soluciona problemas. No el hecho de que los solucione, claro. Si no fuera por la gente que solventa problemas, yo no habría llegado a los 29. Lo más probable es que hubiera muerto en una cuneta averiguando lo que es un cigüeñal.

Pero que no tenga ni idea de mecánica no hace que me caiga mejor el erizo de la tele. Ya sabéis. Ése que se le aparece a una pareja al que se le ha averiado el coche y, pese a verlos cansados y llenos de grasa, decide explicarles los pasos a seguir bailando. Eso es lo que odio. El bailecito. La mirada burlona. Quiero decir: si sabes como puedo conseguir un mecánico y me lo dices, te lo agradeceré aunque seas un erizo. Pero si lo que quieres es ridiculizarme delante de mi novia, será mejor que recuerdes que eres un erizo. Lo digo porque, a lo mejor, en cuanto consiga arrancar el coche, lo primero que hago es salir a buscarte y aplastar tu cara de rata contra el asfalto.

Me ocurre lo mismo con el encantador de perros de Cuatro. No quiero decir que me apetezca atropellarlo – o al menos no en cada programa-, pero no soporto sus aires de superioridad. ¿Cómo puede alguien querer que un tío así entre en su casa y le ridiculice? Porque a eso se dedica. Si tú te pasas cuatro años intentando que tu Shar pei deje de mearse en la alfombra y el tío, en una tarde, lo consigue… puede que tu alfombra este mas limpia, pero te aseguro que tu orgullo no.

Porque cuando el encantador de perros soluciona el problema de tu mascota y te mira, lo que te esta diciendo es: “¿Sabes? Tú te crees que este perro te quiere, pero, en realidad, a quien obedece y respeta es a mí”. Y os juro que, cuando hace eso, se le pone cara de erizo bailón.

Nos hacemos mayores

No sé por qué me gustan los programas de cocina si yo no sé cocinar. También es verdad que veo los partidos de fútbol y soy malísimo jugando. Y me gustan las películas porno y... Bueno, tampoco voy a humillarme más de la cuenta. Lo gracioso es que a mí, cocinar, ni siquiera me gusta. En cambio, cuando veo a Arguiñano preparar un guiso, me quedo embobado como si estuviera viendo, no sé.... porno. De hecho, si me dieran a escoger entre un plato suyo y una escena porno, no sabría con qué comida quedarme.

Creo que estoy envejeciendo. El síntoma más claro de que te haces mayor es lo que disfrutas viendo trabajar a otros. Hay quien dice que "Wall- E" es una película para jubilados. Los abuelos disfrutan como enanos en las obras. Yo he visto a algunos llorar cuando se van las grúas. A veces pienso que si los catalanes no hemos terminado aún la Sagrada Familia es porque el Gobierno no puede permitirse perder el voto de la tercera edad.

Hay síntomas de que te haces mayor. Por ejemplo, guardar bolsas de plástico. Yo tengo varios cajones llenos, pero cuando voy a tirarlas, algo en mi interior grita: "¡Espera! ¿Y si mañana las necesitas?". Y entonces decido guardarlas sin preguntarme por qué. ¿Y para qué voy a querer yo tantas bolsas de plástico? ¿Por si un día la cabalgata de reyes pasa por mi casa y sólo bajo a por caramelos yo? Y, aún más: ¿para qué coño quiero esos caramelos? Si sólo sirven para llenarse de hormigas. Eso sí, si un día me como uno sin querer y vomito, me irá bien tener una bolsa de plástico a mano.

Por cierto, no sé si os lo comentara Ángel en la última página, pero por sí acaso: www.nuestrascosas.tv

Un coche poco fantástico

El otro día me entere de que ya esta lista la segunda versión del coche fantástico. Y la verdad es que la cosa es bastante sorprendente porque yo nunca me explique como pudo haber una primera. O sea, nosotros recordamos con mucho cariño esa serie, pero vosotros la habéis visto hace poco. Objetivamente, ¿eso que tenia de interesante?. Pensadlo bien, imaginaos que sois el productor y os llega un guionista y os dice: “Hola, que se me ha ocurrido que podríamos hacer una serie sobre un tío un poco macarra que habla con su coche y arregla el mundo”. Y tú: “¿Arregla el mundo y habla con su coche? Ya... ¿Y como se llama la serie? ¿El taxista?”.

Pues la produjeron, pero lo mas fuerte es que ahora van a hacer un remake y pretenden que tenga éxito. Pero, por el amor de dios, ¿Cómo pretenden que un niño de hoy se flipe con un coche que habla?. Si mi sobrino, que tiene 5 años, se encuentra un coche que habla... me pide un euro para subirse un rato. Ahora mismo el coche fantástico es la mayor mierda que te puedes cruzar en un polígono de barrio. Acordaos bien. El coche fantástico es un Ford Scorpion con un GPS y poco más. Si, vale, se ponía a dos ruedas. Pero eso mi primo el pastillero lo hizo una vez con su Ford Fiesta a cambio de 10 euros y tres pastillas. A mí me sabe fatal por el chaval al que le toque hacer de protagonista. O sea, si te llaman para el remake del coche fantástico, ¿Con quien te están comparando? Es como si aquí, con 20 años, te llaman para ofrecerte el papel de Paco Martínez Soria en la ciudad no es para mí. No sé vosotros, pero yo no pienso: “¡De puta madre! Un clásico”. No. Yo pienso: “Pero... ¿en qué me he equivocado?”.

Anuncios

¿Qué a pasado con las amas de casa de los anuncios? Antes eran señoras con chándal y permanentes que, al ver el helicóptero de Tulipán, ponían la misma cara que los monos del 2001 frente al monolito. Ahora, las amas de casa son modelos de Victoria´s Secret que dan lecciones de dietética a unas hijas que, muchas veces, están menos buenas que ellas. ¿Cómo hemos pasado de flipar con un helicóptero a recibir sin inmutarnos a una tía con el pelo azul que viene expresamente del futuro para enseñarnos como lavar mas blanco? Que esa es otra: menuda forma de desaprovechar un viaje. Ya puestos, la pelo-plata podría currárselo y traer la vacuna contra el cáncer. Pero no, ella prefiere romper la barrera espacio-temporal para que llevemos las camisas impolutas. ¿Qué valores tienen en el futuro?:

- ¿Sabes que mi padre tiene cáncer?
- Déjate de chorradas. ¿Has visto como llevo de sucia la camisa?
Sé lo que estáis pensando en este momento: ¿y el mayordomo de Tenn? Ese también se aparecía. Vale, pero viendo lo triste que era la vida de las amas de casa de entonces... No quiero insinuar nada, pero... ¿no creéis que es posible que al mayordomo solo lo vieran ellas?. Al fin y al cabo, mezclar el lexatin con coñac tiene que tener consecuencias. Me gustaría recordaros que también hablaban con un oso de peluche que daba mas grima que un payaso con barba. La pregunta es: ¿hemos ido a mejor o a peor? Porque, no sé a vosotros, pero yo prefiero a una de aquellas madres que te atiborraban a Nocilla sin mas que a una de estas modernas mamás macrobióticas que solo te dan tu batido supervitaminado si antes te terminas el yogur con bifidus activos, ácidos oleicos y L Casey immunitas Omega 3... de fresa.

¿Estudias o chateas?

Las formas de ligar están cambiando mucho, aunque solo aparentemente. Me explico. El otro día me encontré a un amigo al que llamábamos El Halley, porque su técnica para ligar en la discoteca era fijarse en una chica y pasar una y otra vez por su lado, sin rozarla nunca y con la cola cada vez mas larga. Evidentemente, la técnica le funcionaba mas o menos con la misma frecuencia con la que vemos el cometa. Bueno, pues resulta que un día se apunto a una pagina web y consiguió quedar con una chica en una discoteca.¿Y que hizo al llegar? Pues empezó a dar vueltas a su alrededor, sin rozarla y con la cola cada vez mas larga. Lo que quiero decir es que, en cuanto al intercambio de datos, internet a supuesto un salto abismal; pero, en cuanto intercambio de fluidos, las cosas están mas o menos como estaban.

Pasa lo mismo con los métodos importados tipo SpeedDating. Según sus inventores, es algo nuevo, rompedor y revolucionario. Pues el otro día, mi amigo El Halley lo probó. Me dijo que se trata de acercarse a una chica y empezar a soltarle el rollo para que se quede contigo. Pasados unos minutos, sino le interesa lo que oye, la chica se levanta y se va. Entonces, tu te levantas y vas a soltarle el rollo a otra chica. Yo mire a mi amigo y le dije:

- Halley, a lo mejor te parezco anticuado, pero ¿podrías decirme donde esta la diferencia entre el SpeedDating y lo que veníamos haciendo hasta ahora?

Y entonces el Halley me respondió:

- Es que en el Speed Dating pagas entrada y te dan una chapa con tu nombre. Revolucionario...

El tonto de los arbustos

Manolito el paparazzi no quería ser así, pero lo era. Aquella mañana, su cabeza hervía bajo la gorra que su madre había decorado con ramitas de abedul. Lo cual le hacia sentir aún más imbécil, porque en Ibiza no hay abedules. “¿De donde las sacaría mamá?”. Aparto un poco el follaje, cogió su cámara y volvió a apuntar a la playa. Nada. Sólo tetas anónimas. Miseria y compañía. No es que a Manolito no le gustaran las tetas. Desde pequeño su principal afición era espiar a las compañeras. Abría mucho los ojos y luego dibujaba aquel montón de pechitos que le proporcionaban otras tantas...

Pero ahora que había hecho de su vicio una profesión, por una teta sin nombre no le darían ni un duro, pensó mientras se acomodaba la erección.

Manolito el paparazzi no quería ser así, pero lo era. Nadie le tenia la culpa, pero él creía que si. La culpa la tenían los famosos por ser tan felices. Si ellos no fueran tan guays, él no seria tan triste, ¿no? A veces soñaba con acercarse a uno y decírselo, pero era muy cobarde. Una vez fotografió a un famoso, éste se le encaró y él acusó a un japonés que pasaba por allí. Y recibió dos palizas.

- “perdone”, dijo el guardia, “pero esas ramas que lleva en la cabeza son de una especie protegida”.

- “yo no se nada, agente”, respondió Manolito. “la gorra la hizo mi madre”.

- “su madre, claro. acompáñeme”.

Manolito, como Al Capone, después de joder 1.000 vidas, acabo en la cárcel por un delito menor. Su madre dijo no saber nada y se largo a Benidorm. Lamentablemente, esta historia no esta basada en hechos reales.

Mucha calma

El otro día estaba en un avión y, antes de despegar, la azafata hizo la típica coreografía previa: que si un pasillo aquí, que si dos puertas alli. En ese momento, pensé: “Pobrecilla. Como si no fuera bastante ridículo pasearse con un carro lleno de bocatas malos para que, encima, te obliguen a explicar con señas que el avión tiene dos puertas”. ¿Qué sentido tiene? Todo el mundo ha visto ya que el avión tiene dos puertas. Es mas, si un pasajero no se ha percatado aun, es inútil perder tiempo con él. Ese hombre va a morir. Porque, en caso de accidente, no sabrá desabrocharse el cinturón. A media explicación, bajaron una pantallitas y unos muñequitos empezaron a representar los pasos a seguir en un siniestro. No me pareció nada del otro mundo hasta que repare en un detalle: ¡los muñecos sonreían¡ ¿Cómo pretenden que hagamos eso? A no ser que el oxigeno de las mascaras coloque, claro. Solo en ese caso puedo imaginarme a un tío arrancando una puerta a 20.000 metros de altitud, y sonriendo como un imbecil.

Lo más gracioso es que el video terminaba con una recomendación: “Ante todo, mantenga la calma.”. Y eso ya me pareció recochineo. ¿Qué motivos nos dan para estar tranquilos? ¿Ver que un muñequito sonriente se salva y dice adiós con la manita?. Señores directivos de compañías aéreas: si quieren que mantengamos la calma, hagan los videos con personas de verdad. Contraten a actores, montéenlos en un avión, estréllenlo y, cuando los veamos salir vivitos y sonrientes, entonces nos relajaremos. Incluso puede que compremos sus bocadillos malos. Hasta entonces, no nos toquen las narices, que estamos muy nerviosos.

Por la Pareja

Tener pareja es muy bonito, a veces. Concretamente, las primeras veces. Esa cita en la que los dos recordáis los dibujos que veíais de pequeños... Que lo flipais cada vez que os acordáis del mismo y ella pregunta: “¿Pero como puede ser que tu tambien te acuerdes del pajaro de Heidi?” Que tu piensas: “A ver... Tenemos la misma edad, nacimos en el mismo país y la serie la han repuesto mas veces que cabras tiene Pedro... Para no recordar al pájaro tendría que ser ciego, como la abuela, o autista, como el abuelo”. Pero como es la primera vez, dices: “¿Qué fuerte no? Tenemos mogollón de cosas en común”. Y bebes un poco de vino, para olvidar lo que has dicho. Pero al cabo de poco, las conversaciones ya no son iguales, en vez de hablar sobre lo mala que es la señorita Rottenmeier, lo hacéis sobre lo se parece o no a tu madre y la cosa va a peor.

Pese a todo, hay que sobreponerse, porque hombres y mujeres estamos hechos para vivir en pareja. Si no, ¿Cómo os explicáis la siguiente noticia? “Detenido un americano por copular con una mesa de jardín”. Se trata de un caso real. El tío aprovechaba el agujero de la sombrilla y... ¡Dios! Es feo hasta escribirlo. También es verdad que hay que felicitar al hombre porque el agujero de la sombrilla suele ser bastante gordo... ¿Qué dices si te pillan zumbándote una mesa de jardín?¿La culpa es de los del Ikea, que las visten como guarras? Piensa en la próxima vez que un colega te invite a una barbacoa y mientras estés comiendo en su mesa de jardín el tío te suelte: “Necesito echarme una novia, pero ya”.









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