Seloquehicisteis

Babia

Si hay algún militar leyendo este articulo, quiero decirle que he encontrado un sitio perfecto para hacer pruebas nucleares: Babia. Creedme. Babia es el sitio que estáis buscando. Hace unos días me invitaron a ese infierno. Le dije a Dani Mateo que me acompañara porque no sabia con qué me iba a encontrar y pensé: “Me llevo a Dani, que tiene la voz grave y eso impone mucho”. Nada mas bajar del autocar, nos recibió un tío de apellido impronunciable que, al parecer, era el famosete del pueblo, porque hacía algún tiempo había trabajado en televisión. El individuo en cuestión se apellidaba “Fantabuena”, “Cagabuenas” o algo así. Lo primero que hicieron fue enseñarnos el pueblo. Los Babianos, o como diablos de llamen, querían que conociéramos todos y cada uno de los rincones de Babia. De hecho, había un chiquillo que se encargaba de levantar las piedras para que viéramos lo que había debajo. Lo peor fue que, a partir de la décima piedra, el chiquillo nos cedió el honor de levantarlas nosotros mismos. Es curioso cómo algo que para algunos es un honor, para otros es una putada.

En mi vida me he sentido tan imbecil. Estaba paseando por Babia, seguido por todos los vecinos, levantando todas y cada una de las piedras del pueblo para ver el trozo de tierra que había debajo. El alcalde miraba al chiquillo con cara de orgullo y con la mirada la deba las gracias por habernos cedido tal privilegio. Yo también lo miraba. Aunque mi mirada, mas que de agradecimiento, era de: “cuando el pueblo se quede a oscuras, pienso meterte todas y cada una de las piedras que me has hecho levantar por el culo”.

Una de las desventajas de trabajar en televisión es que, cuando te invitan a un sitio, tienes que fingir que todas sus costumbres te parecen bien y que te sientes muy afortunado de poder compartirlas con ellos. Por ejemplo, si eres famoso y te invitan a un pueblo donde es costumbre acariciar las pelotas de un caballo viejo para espantar malos espíritus… cuando te ofrezcan acariciarle las pelotas...debes sonreir y dar las gracias. Es mas… debes dejar que el alcalde te haga una foto para colgarla en el ayuntamiento. De ese modo, todo el que vaya al pueblo sabrá que estuviste allí acariciándole los huevos a un caballo viejo. Babia es así. Quieren hacerte participe de todas sus costumbres. Y lo que es peor: quieren dejar constancia. Eso no seria tan grave si no fuera porque no tienen cámaras de fotos. Así que para dejar constancia de que habíamos estado en Babia, nos hicieron coger un pedrusco del tamaño de los huevos del alcalde y sujetarlo en alto mientras nos dibujaba el artista del pueblo. El artista del pueblo que, curiosamente, era también el borracho del pueblo y que, después de una hora sujetando el pedrusco en alto, el muy imbecil había pintado a dos tíos que estaban detrás de nosotros.

Después de un montón de horas, llegamos a la plaza donde sonaba la misma canción una y otra vez. Le pregunte al alcalde por qué no la cambiaban y me dijo que era porque sólo tenían una. No seguí investigando. Solo quería largarme de allí cuanto antes. Y os aseguro que mis ganas se acentuaron cuando, al acercarme a la entrada del Ayuntamiento, vi un cuadro enorme donde un tal Javier Coronas y otro tipo llamado Tomas Guasch posaban sonriendo amablemente mientras en sus manos sujetaban las pelotas de un caballo viejo.

Resumiendo: si alguna vez os encontráis una bomba atómica y no sabéis que hacer con ella, recordad este nombre: Babia.

Spas para perros

Este mes mi artículo debería terminar aquí porque cualquier cosa que diga sobra. Spas para perros. Existen, tíos. Es acojonante, pero existen. ¿Qué clase de estrés puede tener un perro? ¡Por amor de Dios! ¿Cómo va a estresarse alguien que puede cagarse donde quiera? Analicemos este tema un momento: spas para perros. ¿Qué clase de vida tiene un perro normal? Se levanta cuando le sale de los huevos, lo sacan a pasear para que haga sus cosas, le ponen comida, agua, lo sacan a pasear otra vez y se acuesta. Eso es todo. ¡¿Qué tiene eso de estresante?! Nada. Un perro estresado es el que tiene que vivir en la calle y no sabe si comerá, si morirá atropellado o si lo encerrarán en la perrera y a los tres días le pondrán una inyección mortal. Esos perros sí que viven estresados. Pero, claro, ellos no tienen dinero, así que no pueden acudir al spa. Es acojonante. Los spas para perros están pensados para perros a los que se lo hacen todo.

No tiene sentido llevar a tu perro a un spa. Los perros no saben valorar eso. No lo entienden. Por mucho que lleves a un perro al spa, cuando llegue a casa, se subirá al sofá a lamerse las pelotas. Es más, se las chupará mucho más tiempo porque seguro que después del spa le saben los huevos a vainilla. El otro día vi cómo funcionan los spas para perros. La idea es: llevas a tu perro, le lavan el pelo, se lo cortan, lo bañan con jabones especiales, le hacen un masaje con aceites aromáticos, le dan otro pequeño baño, lo peinan, le hacen un último masaje y lo devuelven a su dueño. Todo eso costaba 24 euros, creo. Me juego lo que quieras a que por 5 euros más le hacen…lo que sea.

Entiendo que la gente quiera a su perro como a un hijo, pero no lo es. Sé que alguno leerá esto y pensará: “Pues un spa para perros es muy buena idea. Al fin y al cabo, es como una personita”. Muy bien. Pues llévalo al colegio. ¿Por qué no? Venga. Échale huevos. Apunta a tu perro a un colegio. Es más, llévalo a la autoescuela. Venga. Entra en la autoescuela y di que quieres apuntar a tu perro porque es una personita que merece lo mismo que cualquiera. O, ya puestos, cómprale un móvil para que pueda mandarles mensajitos a sus amigos perros.

Os digo una cosa: los perros se están haciendo con el poder del universo. Hablo en serio. Se empieza por cosas pequeñas. Cosas que no parecen importantes. Por ejemplo: recoger sus heces. Ahora recogerlas te puede parecer normal, pero poneos en la piel del primer tipo que tuvo que hacerlo. ¿Por qué pasó eso? Muy sencillo: hubo un perro que dominó la mente de un ser humano. Hubo un perro que, después de hacer sus cosas, miró fijamente a su dueño y éste sintió la necesidad de agacharse, recoger la mierda y tirarla a una papelera. Si ese tío no hubiese cedido, ahora no existirían los spas para perros.

Luego hubo otro perro que miró a su dueño y este sintió la necesidad de vestirlo como él. Y otro perro consiguió que le compraran ropa de marca. Os digo una cosa: algún día llegaréis a casa y el perro estará sentado en el sofá, con una cerveza, viendo el fútbol y os obligará a calentarle unos macarrones en el microondas. Dentro de nada serán ellos los que nos saquen a pasear. Y lo que es peor: seguro que serán unos tiranos que no nos recogerán ni la mierda.

Buenas Personas

Alguien debería explicarle a la gente que campañas del tipo “de cada cien euros de compra de… uno lo destinaremos a montar una escuela en el Congo” no demuestran que seas una buena persona. Demuestran que eres un tipo listo. Porque por cada cien euros de compra… tú estas ganando noventa y nueve. El mundo es perfecto si sabes vender bien las cosas. Cualquier cosa es positiva si sabes como venderla. Aunque también hay otro sistema para conseguir que des dinero: el ataque.

Hay una tienda cerca de mi casa donde tienen un sistema infalible para que seas solidario. Tú haces la compra y, cuando te acercas a la caja a pagar, la dependienta te mira a los ojos y te dice en voz alta: “¿Quiere colaborar con Cruz Roja?”. ¿Por qué te lo pregunta en voz alta? Muy sencillo: para que no puedas decir que “no”. Ella sabe que si respondes que “no”, quedaras como un ser despreciable delante de los demás. Un ser que prefiere que la gente muera enferma antes que hacer un pequeño donativo. Así que no te queda mas remedio que decir “si”, y ella te da un cartón enorme donde hay dibujados unos niños pequeños cogidos de la mano alrededor del mundo y te cobra cinco euros.

Luego está lo que directamente son estafas. Hay pistas para saber si alguien que te esta pidiendo dinero te esta engañando. El otro día se me acerco una chica joven con una carpeta, un bolígrafo y una hoja. La chica no dijo nada. Simplemente se acerco y me señalo la hoja con el bolígrafo. En la hoja había tres columnas: una para el nombre y los dos apellidos, otra para el DNI y otra para el importe que ibas a donar. Por un momento pensé que era una mendiga muy bien ordenada. Una mendiga a la que le gusta llevar sus cuentas al día. Pero enseguida me di cuenta que no. Se suponía que estaba pidiendo para una “asociación”. Preguntarle en qué consiste la “asociación” sólo sirve para que ella golpee más fuerte en la hoja. Yo intente explicarle que eso no era una respuesta, pero solo obtuve otro golpe con el bolígrafo sobre la hoja. Imaginad lo absurdo que es obtener un golpe como respuesta. Pensad que un día entráis en McDonals´s y, al preguntar si la hamburguesa lleva queso, el dependiente da un golpe seco sobre el mostrador. Es absurdo. Un golpe seco sobre algo no es una respuesta. En fin…

No recuerdo la “asociación” para la que iba destinado el dinero que le dabas a la chica. Pero me llamó la atención una cosa: según esa lista, un tipo llamado Roberto Torres había donado ciento cincuenta euros. Es decir: yo tenia que creerme que la niña se había acercado a un desconocido y, al golpear con su boli sobre la hoja, este tío había sacado su cartera y le había dado a la niña silenciosa ciento cincuenta euros. Cuesta creérselo. Y más cuando Roberto tenía la letra de una niña de quince años.

De todos modos, conseguir dinero con ese sistema es muy difícil porque no ofrece nada a cambio. Conseguir que te den dinero es mucho más sencillo si le hace creer a la gente que tendrán algo especial. No importa el que. Puede ser una sensación gratificante o algo material, pero la gente necesita creer que sale ganando. Es fascinante lo que la gente puede llegar a comprar si cree que eso le hará especial. Un tipo pago casi quinientos euros por una bolsa de aire de una sala donde habían estado Brad Pitt y Angelina Jolie. ¿Os dais cuenta? ¡¡Quinientos euros por una bolsa de aire!! Si yo fuera Brad Pitt, me cortaría las uñas dentro de un bote y lo vendería. Aunque me encantaría conocer al tipo que pago esa pasta porque seguro que si me acerco a él con una carpeta y dando golpes…algo le sacaré.

No Hagáis Planes:

No hagáis planes. Todo es más divertido así. Hace unas semanas estuve en casa de mis padres. Cuando voy allí, duermo en mi habitación, que sigue intacta. Creo que es así porque mis padres aún no se creen que pueda ganarme la vida haciendo el gilipollas y no quieren dejarme sin cama cuando todo se vaya a la mierda. La habitación está tal y como la dejé cuando vine a vivir a Madrid. En la última visita me dio por registrar mis cajones y en ese momento me di cuenta de cómo habían cambiado todos mis planes. Uno puede saber cómo ha sido registrando los cajones.

Encontré dibujos de cuando quería ser dibujante, partituras de cuando quería ser músico y libros de interpretación de cuando quería ser actor. Incluso me encontré un premio que me dieron en al escuela donde estudié interpretación y en la que me enseñaron a comportarme como un alga. Cosa que a lo largo de mi vida me ha resultado bastante útil en infinidad de ocasiones. Es acojonante. No me preguntéis por qué, pero en algunas escuelas de interpretación hay un ejercicio que consiste en comportarse como un alga.

Lo digo en serio. Un día llegué a clase y la profesora dijo "Quiero que cerréis los ojos y penséis en algas". Al principio uno lo hace porque piensa que la experiencia será la polla. El problema es que a los cinco minutos de estar tumbado pensando que eres un alga, la profesora propone que todo el mundo se mueva por la habitación con los ojos cerrados sintiéndose como un alga. Ése es probablemente el momento más absurdo de mi vida: moverme por una habitación como si fuera una puta alga y sabiendo que en algún momento chocarás con otro gilipollas que está haciendo de alga.

Yo cometí el error de preguntar qué hacer en caso de chocar con otra de las algas, y os juro que me arrepentiré toda mi vida de haber hecho esa pregunta. La respuesta fue: "Cuando dos algas se encuentran... se enredan entre ellas. Así que si chocáis..., enredaros". A los dos minutos aquella clase estaba llena de gilipollas enredándose entre ellos. Estudié interpretación en una escuela rara. Una vez vino un tío a dar un curso de desinhibición. Su puesta en escena fue ésta: "¿Cuántos de vosotros creéis que hay que usar preservativos para mantener relaciones sexuales?" Muchos levantamos la mano. La siguiente pregunta fue: "¿Por qué?". Le conté lo de evitar embarazos no deseados y el riesgo de enfermedades venéreas y me dijo: "Pues por esa regla de tres no deberías comer pollo, porque produce cáncer". Al ver que el tipo estaba poniendo en el mismo saco las posibilidades de coger una enfermedad por echar un polvo y coger cáncer por comer pollo...: cogí mi chaqueta y me fui.

Ese día descubrí que hay mucho gilipollas suelto. Me encantaría saber qué fue de ese tío para darle un premio por intentar convencer a un grupo de adolescentes de que follar sin condón y comer pollo son dos cosas igual de peligrosas. Al venir a Madrid dejé la escuela y mi vida como músico de bodas. Algún día os contaré cómo es ser músico de bodas. Alguno pensará: "Wow. Músico. Cómo mola. Los músicos ligan un huevo". Os diré una cosa: yo tocaba el piano y os aseguro que tocar el piano es una mierda. Lo digo muy en serio. Ser pianista es una mierda porque tú te vas de acampada... y folla el de la guitarra.

Todo eso ya pasó. Ya sólo toco el piano en casa. Resumiendo: quise ser músico, dejé de estudiar interpretación porque un tío quiso convencerme de que comer pollo y follar sin condón era igual de peligroso y ahora escribo aquí. No hagáis planes. Es más divertido. Feliz 2009. (Por cierto, ya os lo habrá dicho Dani, pero por si acaso: nuestrascosas.tv

Pequeños Gestos

Hay pequeños gestos que pueden joderte el día. Me explico. Rascarse la nariz no es algo que parezca especialmente grave, a menos que lo hagas dentro de un baño. Si alguien entra en un baño y te pilla tocándote la nariz…esa persona creerá que eres drogadicto. De hecho, saldrá del baño y lo primero que hará al volver a su mesa será decir: " He vito a un tío drogándose". Y ya sabéis como son los rumores: les encanta crecer. Probablemente, alguien acabará diciendo que te vio matar a una persona y comerte su carne mientras aún gritaba dentro del baño. Ya veis: de ser el tío que se rascó la nariz en un baño a ser el mayor asesino de la historia sólo hay un pequeño gesto mal interpretado.

Por eso no me fío de las cosas que me cuentan. ¿Queréis un consejo? No os fiéis de lo que os cuenten. Fiaos solo de lo que veías con vuestros propios ojos. Y a veces ni eso. En fin…Hay que tener mucho cuidado con los gestos porque te pueden marcar para el resto de tu vida. Recordad: si os pica la nariz en el baño, no os rasquéis. En realidad, los baños públicos son como un campo de minas, tienes que mirar por donde pisas. Por cierto: este mensaje es para los creadores de videojuegos. Hay muchos creadores de videojuegos que hacen juegos educativos. Hay juegos que ejercitan la mente, juegos para aprender inglés, juegos para cocinar, para cuidar a tu perro…Hay todo tipos de sueños que enseñan. Mi pregunta es: ¿podríais crear un videojuego que enseñe a la gente a mear? En principio, echar una meada no es algo muy complicado. Te acercas a la taza, sacas la chorra y meas en el hueco donde hay agua. Cuando terminas, te guardas la chorra y tiras de la cadena. Fin. Parece fácil ¿eh? Pues hay tíos que aun no saben mear. En la mayoría de baños públicos parece que haya estado meando Godzilla. Y, por supuesto, si no te queda mas remedio que utilizarlo, ten por seguro que si sales y te cruzas con alguien…ese tío creerá que el que ha dejado el baño así has sido tu. Y si crees en la ley de Murphy, el tio con el que te cruces será el mismo que te vio tocarte la nariz y cuando te vayas, se quedara pensando: "Está tan drogado que ni siquiera puede controlar su chorra" Sé que éste no es el tipo de tema que se espera en una revista de tendencias, pero he creído necesario hablar de estro porque en el mundo real no es todo tan guay como en la revista. Quiero decir: ¿de qué sirve tener unos zapatos perfectos si el suelo del baño está hecho una mierda? Creo que deberíamos incluir una sección sobre el mundo real. Aparte de hablar de los cacharros más modernos y la ropa mas guay y que mejor combina, deberíamos incluir una especie de guía de lugares a los que no ir.

Por ejemplo: si te vistes como los modelos de la revista, no vayas a mear a un baño público. Si tienes un portátil cojonudo, no vayas a una cervecería cualquiera porque la mesa estará pegajosa. Si tienes una novia/o como la de la portada, no tengas amigos/as como el de la portada porque se la tirará…Cosas útiles. Aunque si tienes todo lo que sale en esta revista, seguramente no habrás visto un baño público en tu vida.

Deberían perfeccionarse los baños públicos. Habría que buscar un sistema que obligara a la gente a ser limpia. Yo he tenido una idea. Aún tengo que perfeccionarla, pero quiero compartirla con vosotros a ver que os parece. La idea es que el suelo sea un gran circuito eléctrico. Como un enchufe gigante. Digamos que si te meas fuera, el suelo se moja y recibes una descarga en las pelotas. Os aseguro que nadie quiere recibir una descarga en las pelotas. O igual si. El ser humano es muy raro.

El fin del mundo

¿Tiene sentido gastarse una millonada de pasta en llegar al espacio? Y conste que no lo pregunto por el rollo demagógico de “todo ese dinero podría servir para bla, bla, bla...”. Lo pregunto porque en esos cohetes solo caben tres tíos y colonizar un planeta de tres en tres es un puto coñazo. Además, los que suben solo pueden estar un ratillo. Ni siquiera pueden pasar un par de días pateando porque no hay suficiente oxigeno. Mi pregunta es: ¿no seria más lógico gastarse el dinero en inventar algo que te permita estar fuera de la Tierra el tiempo que te salga de los huevos y luego ya... subimos? Ahora mismo, subir a la Luna y pasear 20 minutos es como viajar a Australia en primera para pisar el aeropuerto y volver. A veces creo que gastamos el dinero en cosas muy desconcertantes.

El mes pasado se suponía que el planeta debería haberse ido a la mierda gracias al colisionador de hadrones. Al final, no paso nada. Y os digo una cosa: si yo fuese uno de los científicos metidos en esa historia, me sentiría fatal. ¿Por qué? Muy sencillo, he leído que el 9 de septiembre en la India se suicido mas de uno porque estaba seguro de que al día siguiente todo se iría al carajo. La verdad es que si existe el cielo, debes de sentirte un gilipollas al llegar a la cola y tener que contarle a San Pedro como has muerto. “Pensé que el ionizador iba a acabar con el planeta y bueno...(no sabe que decir) en aquel momento me pareció una buena idea”. En serio, ¿nadie sospecho que ese cacharro no era peligroso? Por dios...¡ese trasto se llamaba “El ionizador de hadrones”! ¿Cómo va a acabar con la Tierra algo que tiene una rima tan sencilla?

Yo quiero que el fin del mundo sea algo más espectacular. Algo tipo la guerra de los mundos. Quiero morir como un héroe. Quiero salvarle la vida a un montón de niños pequeños antes de morir fulminado por un rayo. No quiero morir por culpa de una maquina cuyo nombre rima con “cojones”. Aunque, para ser sinceros, creo que no estoy hecho para ser un héroe. Ser un héroe requiere una preparación. Un héroe no se para a pensar. Sencillamente, actúa. Si un héroe ve un edificio en llamas y escucha el llanto de un niño que sale del interior, entrara sin pensar en las consecuencias. Un héroe no piensa en su vida. Un héroe solo tiene una cosa en mente: sacar al niño que hay dentro. El héroe entrara tapándose la cara con una camiseta, apartara maderas en llamas, se quemara las manos, puede que tenga que saltar de una habitación a otra porque el suelo se ha caído, pero al héroe no le importara. Saltara incluso sabiendo que puede caer por ese hueco y romperse las piernas. Y cuando tenga al niño lo protegerá con su vida. Es mas, si la única manera de salir con vida del edificio es saltando por la ventana y proteger al niño con su propio cuerpo... lo hará. Saltara y amortiguara la caída del niño con su cuerpo.

Yo no. Se como son los niños de hoy en día. Seguramente entrare y, si consigo sacarlo, se cabreara porque no he cogido la play. Así que si algún día paso por un edificio en llamas y escucho el llanto de un niño. Me pondré los cascos para poder decir: “no escuche el llanto”. No me siento orgulloso de ser así, pero... ¿cuántas posibilidades hay de que paseando me encuentre con un edificio en llamas y un niño dentro? Soy un cobarde practico. De hecho, si el fin del mundo me pilla vivo, solo espero que sea antes de que entregue el articulo porque, si no... me sentiré como un verdadero gilipollas.

Última Hora

Soy de los tíos que dejan las cosas para última hora. No importa el qué. Para que os hagáis una idea: si yo fuera astronauta, llegaría al cohete durante la cuenta atrás y sin prisas. En control habría un tío diciendo: “8,7,6...” y yo estaría poniéndome el casco y diciendo: “Sin prisas. Aun quedan 3 segundos”. Me encantaría ser capaz de planear las cosas con tiempo, tenerlo todo organizado para que no me pillara el toro a ultima hora, pero no puedo. Por eso no he podido dedicarme a nada que implique responsabilidad.

En realidad yo quería ser negociador de la policía. Pero claro, si eres negociador y te llaman para decirte que un tío armado con una escopeta tiene secuestrado a un banco entero y amenaza con matar a alguien por cada cinco minutos que tarde en llegar el helicóptero, se supone que tienes que salir cagando leches y yo soy de los que dirían: “me tomo un café y voy pallá”

Ser organizado es un don que se tiene o no se tiene. No puede aprenderse. Para un tío que nace siendo desorganizado no hay nada que hacer. No se puede hacer nada. Se que existen unas cosas llamadas organizadores, pero os aseguro que para alguien desorganizado, comprarse un organizador es absurdo. Para un tío desorganizado, un organizador es un trasto mas. Aunque mi problema va un poco mas allá. Creo que mi problema es que no he evolucionado lo suficiente. Parte de mi cerebro sigue funcionando como el de los monos. Yo puedo pasar mas de 10 minutos en la cocina pensando: “¿A que he venido?”.

Intentare explicaros con un ejemplo como funciona mi mente. Supongamos que tenemos que ir del punto “A” al punto “B” para sobrevivir. Nuestra vida depende de hacer ese trayecto en menos de 1 minuto. A una persona normal nada le detendrá. Una persona normal centrara toda su energía en ir del punto “A” al punto “B” sin distracciones. Quiere sobrevivir. No importa los obstáculos que surjan por el camino. Él los superara porque quiere sobrevivir. Sabe que la única opción que tiene para seguir viviendo es llegar al punto “B” y lo hará. Si a esa persona la disparan en las piernas, llegara al punto “B” arrastrándose. Bien.... a mi bastara con lanzarme una pelotita de goma y olvidare mi misión. Moriré en el punto “A” abrazado a una pelotita de goma.

Muchas veces he intentado ser organizado y el resultado a sido catastrófico. Una vez quise ordenar todos los papeles que tenia por la casa: cartas, facturas, nominas, etc.... Compre un archivador que podías cerrar con llave para que nadie lo abriera, metí los papeles dentro, cerré con llave y la escondí en un lugar seguro. Pues bien... de eso hace tres años y aun no he encontrado la puta llave.

Por eso me dedico a la comedia y no a la medicina. En la comedia ningún error es fatal. No es como la medicina. Si un medico llega tarde a una operación, le abren un expediente, lo despiden por negligencia y probablemente no vuelva a trabajar en su vida. Un cómico no tiene ese problema. Al revés. Si un cómico olvida que tiene una actuación, la gente lo entiende. La gente piensa: “ Seguro que no ha venido porque esta completamente borracho en su casa, escuchando música rodeado de prostitutas, drogas y alcohol...”.

Pues os digo una cosa: si algún día falto a una actuación, seguramente será que por el camino alguien me ha tirado una pelotita de goma. En fin... hasta el mes que viene. Si me acuerdo de escribir el articulo, claro.

P.D: De verdad que no os lo vais a creer, pero se me acaba de caer un café sobre el teclado y, al levantarlo para limpiar la mesa, he encontrado la llave.

Vamos a morir

El otro día escuche que los pedos de vaca contienen tanto metano que se están cargando la capa de ozono. Creo que deberíamos plantearnos seriamente acabar con esos bichos. Solo dan problemas. Primero, el mal de las vacas locas, y ahora, esto. ¿Qué será lo próximo que hagan? ¡¿Robarnos a nuestras mujeres?! Un montón de años engañados creyendo que la culpa de que hubiese un agujero en la capa de ozono estaba en los desodorantes con alcohol y ahora resulta que la culpa la tienen esos monstruos.

Aunque si lo pienso fríamente, y con una cerveza fresquita en la mano, lo que me preocupa no es que los pedos de vaca contengan metano. Lo que me preocupa de verdad es que en algún lugar del mundo un ser humano haya dicho: “Me aburro. Voy a ver que llevan los pedos de vaca.”. Se supone que el hombre es el animal mas evolucionado del todos, y sin embargo, hacemos cosas como ir a olerle el culo a una vaca para ver que llevan sus pedos. Ese no es el comportamiento que se espera de un ser evolucionado. De hecho, es como dar un paso atrás en la evolución

A veces me pregunto si no habremos tocado techo en la evolución y ahora nos toca ir marcha atrás.

El tema de la construcción es probablemente una de las pruebas mas claras de que estamos evolucionando hacia atrás. Hace siglos el ser humano era capaz de construir pirámides y castillos que han permanecido en pie a lo largo de miles de años. Y ahora hacemos pisos en los que no puedes colgar un cuadro porque atravesaras la pared del vecino con el taladro.

Me juego lo que queráis a que dentro de nada, en alguna excavación, aparecerá un MP3 de hace 1.000 millones de años que aun funciona de puta madre. Y seguro que si excavan un poco mas, aparecen tres o cuatro coches voladores. Por cierto, ¿qué pasa con los coches voladores? ¿dónde están? Estamos en 2008 y todavía no hay un triste prototipo de coche volador. Seguro que en la prehistoria estaban por todas partes.

Aunque hay que reconocer que, a veces, el ser humano hace cosas tan increíbles como llegar a Marte. Han enviado allí a una nave con un pequeño robot que se pasa el día recogiendo piedrecitas.

Como un niño pequeño en la playa, vamos. De hecho, si llego a saber que en la NASA necesitaban un bicho capaz de pasar el día recogiendo mierdas del suelo les hubiese mandado a mi sobrino.

Los niños pequeños tienen una extraña fascinación por todo lo que hay en el suelo, y cuando digo todo, me refiero a todo. Los niños se agachan con la misma ilusión a coger un billete de 10 euros que un condón usado. No tienen filtro. Aunque si has paseado de la mano con un niño por una zona donde hay condones usados, espero que estés leyendo esto desde tu celda, cabron depravado.

Los condones son otra de las pruebas de que el ser humano esta, sino retrodeciendo, estancándose. Estamos en 2008 y el único recurso seguro que tengo para no dejar embarazada a una chica es una funda de plástico para la chorra. A estas alturas ya debería existir algo mas sofisticado y elegante que un preservativo. Tampoco hace falta que sea algo espectacular. Me conformo con algo que evite tener que pasearme desnudo de la habitación al baño con una bolsita llena de esperma en la mano.

Por cierto, antes he mencionado las pirámides como construcción hecha por los seres humanos. Pero creo que el tema de las pirámides es para tratarlo aparte, porque existe la teoría de que las pirámides fueron construidas por extraterrestres. Lo bueno es que eso demostraría que los extraterrestres estuvieron en la Tierra pero que prefirieron volver a su planeta en lugar de quedarse aquí. La pregunta es: ¿por qué no se quedaron? No lo sé. A lo mejor descubrieron que los pedos de vaca iban a matarnos a todos... Si hay quien cree que las pirámides las construyo un extraterrestre, habrá quien crea que se fueron por los pedos de vaca. Lo bueno del ser humano es que hay gente pa´tó

El Gran Jefe

Muchas veces me había hecho la siguiente pregunta: "¿Existirá una persona infinitamente más gilipollas que cualquiera?". Siempre hay alguien más listo que tú, alguien más guapo, alguien más simpático... Así que algunas noches, sobre todo si había bebido algo más de la cuenta, ponía música tranquila, me sentaba a la luz de la luna y pensaba: "¿Existirá el gran jefe de los gilipollas?". Es decir: un gilipollas insuperable. Pues bien, la respuesta es sí. Yo he conocido a la gran jefa gilipollas y, si no fuera porque la revista no lo permite, os diría cómo se llama.

Mi abuelo tenía un amigo al que siempre le decía: "Si todos los científicos del universo se juntan para crear al tío más tonto del mundo, me juego lo que aquieras a que les sale más listo que tú". Pues el caso de esta persona es exactamente igual. Es imposible superar tanta estupidez. Muchos pensaréis que aprovecho este artículo para ajustar cuentas. Os diré algo: tenéis razón. Ésa es exactamente mi intención. No lo hubiera hecho si en alguna de las más de 100 llamadas que he hecho en busca de una explicación, esa persona hubiese cogido el teléfono. Pero, claro, uno de los requisitos para ser gran jefe gilipollas es "Si te pillan mintiendo... escóndete". La verdad es que gracias a este personaje he hecho un monyón de descubrimientos acerca de la cobardía y la estupidez y eso está bien, porque son conocimientos que puedo transmitiros y, a partir de ahora, detectar a un gilipollas será mucho más sencillo. No habrá que esperar meses para darse cuenta. A la media hora de estar con uno, diréis: "Menudo gilipollas tengo delante".

La primera regla para ser gilipollas es montar un negocio donde el teléfono móvil sea imprescindible, pero llevarlo siempre apagado. Si alguna vez os están enseñando un piso y al tipo le suena 50 veces el móvil, lo apaga sin ni siquiera preguntar quién es y os vuelve a mirar con una sonrisa nerviosa... ese tipo probablemente sea gilipollas. Esas llamdas serán de alguien pidiéndole una explicación sobre algo que ha hecho, pero como el gilipollas no la tiene... prefiere apagar el teléfono.

La segunda regla para ser gilipollas es: "Si no tienes argumentos... grita más que el otro". Podéis estar seguros de que si intentáis hablar con alguien y, de pronto, en lugar de escuchar os empieza a gritar, hay muchas probabilidades de que esa persona sea gilipollas. Otra regla para ser gilipollas es: "Si todo se está solucionando... crea nuevos problemas". La persona que he conocido es la primera en el mundo que tiene una inmobiliaria que se esfuerza en que nadie le alquile un piso. Es capaz de intentar alguilar uno sin luz y tan sucio como un vertedero y, una vez solucionado eso, pedirte más dinero y decirte que el precio del piso ha cambiado. Estoy seguro de que si no la llego a mandar a la mierda y acepto todas sus condiciones, habría dicho algo como: "Por cierto, ¿os he contado que mientras estéis aquí, mi abuela vivirá con vosotros?".

En fin... Estaba pensando en que gracias a esta revista sabéis cuáles son los mejores auriculares del mercado y cómo detextar a gente gilipollas. No está mal, ¿eh? Nadie da tanto por... ¿Cuánto cuesta esta revista? Acabo de darme cuenta de que escribo en una revista que no sé cuánto cuesta. A ver si yo también voy a ser gilipollas. Bueno... Si soy gilipollas siempre me queda el consuelo de que esa persona lo es más. Casi se me olvida. Mucha gente cumple los requisitos anteriores y no por eso son el gran jefe de los gilipollas. Así que muchos os estaréis preguntando: ¿Qué diferencia a la persona de la que habla Ángel del resto de gilipollas que conozco yo? ¿Por qué ella es la gran jefe?". Muy sencillo. La última regla para ser el gran jefe de los gilipollas es: "Que publiquen lo gilipollas que eres en una revista".

Malditos Móviles

Hay gente que ha decidido que sus conversaciones por teléfono son tan interesantes que tienen que escucharlas todos los que están a su alrededor. Seguro que conocéis a más de uno así. Son los que se pasean por la oficina gritando y que, cuando los miras, te devuelven la mirada como diciendo: "¿Qué miras?, ¿no ves que esta conversación es privada?".

Luego están los que tienen un móvil por cada compañía de telefonía que existe. Se supone que lo hacen para ahorrar. Si eres de Vodafone, te llaman con su teléfono Vodafone. Si eres Movistar, te llaman con Movistar. Si eres Orange, te llaman con Orange. Por cierto, se supone que decir el nombre de una compañía está mal porque es dar publicidad, pero me parecía muy gilipollas querer camuflarlo poniendo algo como "Vodavone". En fin, que lo de tener un móvil de cada compañía es algo que no consigo entender. Es como si alguien se comprar un coche por cada clase de gasolina. El que usa diésel, para distancias largas. El que usa gasolina, para distancias cortas. La moto, para los domingos, porque el aparcamiento está fatal...

A veces echo de menos la vida sin móviles. Cuando yo era niño y sonaba el teléfono de casa aquello parecía una fiesta. La gente se daba de hostias por cogerlo. Además, como no había manera de saber quién era el que estaba llamando, si no lo cogías a tiempo te quedabas jodido todo el día esperando a que volviera a sonar, y cada vez que llamaba alguien, antes de colgar, tenías esta conversación: "Oye... ¿Tú has llamado antes?". "¿Antes, cuándo?". "Antes". "No." Una conversación que nunca he entendido. Sobre todo porque, si no has llamado antes, qué sentido tiene preguntar "¿antes, cuándo?". Dime "no" directamente.

Ahora el teléfono de casa no suena. Ha pasado a convertirse en una especie de abuela que se queda en un rincón mirando lo que pasa. De hecho, casi siempre que suena el teléfono de casa es alguien que se ha equivocado de número. Exactamente igual que las abuelas. Si tienes una abuela muy mayor sabrás que el 80% de las veces que te llame lo hará por el nombre de tu primo. A mí, cuando suena el fijo de casa y es alguien diciendo que se ha equivocado, me gusta pensar que el que llamaba en realidad no era una persona, sino otro teléfono jugando a ser joven.

Lo que me da más pena son las cabinas. Ahora siempre están vacías. Antes eran como la chica guapa del instituto: todos querían entrar ahí. Sin embargo, ahora, cuando paso junto a una, lo único que veo es a un tipo metiendo y sacando rápido los dedos de la ranura de devolución para ver si sale algo, y no puedo evitar pensar: "Sabía que, al final, la chica guapa acabaría siendo prostituta".

Lo mejor del teléfono de casa es que si no lo cogías no pasaba nada. Ahora con los móviles la gente se preocupa antes. Conozco a gente que puede llegar a llamar 15 veces en tres minutos, y cuando devuelves la llamada lo primero que te dice es: "¡¡¿Por qué no lo coges?!! !!Me estaba preocupando!!" "He ido a mear" "¡¡¿Tanto rato para mear?!!". Aunque los teléfonos móviles han conseguido algo muy extraño. Al principio, cuando un amigo tuyo llegaba y te decía que se había comprado un móvil, lo mirabas y le decías: "¿Qué pasa?, ¿vas de guay o qué?". Si ahora le pides el teléfono a alguien y te dice que no tiene, lo miras y le dices: "¿Qué pasa?, ¿vas de guay o qué?". Aunque la gran ventaja que el teléfono de casa tiene sobre los móviles es... que nadie ha perdido nunca uno.

Mascotas virtuales

He comprado una casa para pájaros. En realidad, no es exactamente una casa. Es más bien una especie de coco con un agujero en el centro y un gorro de paja. Mi plan es tener pájaros independientes. Me gustan mucho los animales, pero no tengo tiempo para cuidarlos, así que ésa me pareció la mejor opción. Básicamente, he colgado el coco en la terraza y los pájaros vendrán cuando les salga del nabo. De hecho, puede que nunca llegue a ver a los pájaros que usen esa casa. Ahora mismo me siento co la madre de un adolescente: sé que han estado aquí porque hay menos comida en el coco.

Es lo malo de las mascotas: no han evolucionado lo suficiente como para poder cuidarse solas. Aunque hay algunas mascotas que no dan ninguna guerra, pero claro... ofrecen poco. Las tortugas, por ejemplo, no necesitan nada del otro mundo, pero tampoco ofrecen una tarde de diversión sin límite. Quiero decir: si tú tienes un perro, cuando llegas a casa, el perro se alegra. Se te tira encima, ladra, quiere jugar contigo... Pero una tortuga... Lo más divertido qupuede hacer una tortuga es caerse boca arriba. Los peces tampoco me parecen especialmente entretenidos. Sobre todo, porque yo creo que a una mascota que sabes que cuando muera la vas a tirar por el váter... no puedes llegar a quererla nunca. Cuando yo era pequeño, en mi casa siempre había algún animal: perros, gatos, gusanos de seda, pájaros, pollitos, murciélagos... e incluso llegamos a tener un gallo. Ése es, probablemente, el momento más desconcertante de mi vida como adolescente: el día que mi hermana se presentó en casa con un gallo y dijo que se lo había encontrado dando una vuelta por la urbanización.

Pero ya no tengo tiempo para cuidar a un animal. Así que tengo que conformarme con un coco en mi terraza. Deberían inventar mascotas artificiales. Aunque viendo a la velocidad que va la robótica, creo que para conseguir algo que realmente parezca un perro falta mucho. Lo más nuevo en robots es uno capaz de dar volteretas infinitas. Me parece que cuesta unos seiscientos mil euros. Seiscientos mil euros y tienes un robot que da volteretas infinitas. ¿Quién compra eso? Y lo más importante: para qué sirve un robot que da volteretas infinitas? Sinceramente, que en 2008 el robot más avanzado sea uno capaz de dar volteretas infinitas me parece una mierda enorme. Y más cuando en la Plaza Mayor de Madrid hay un chino que por tres euros te vende un gato que salta hacia atrás y cae de pie. Eso sí que me parece acojonante. Y por cinco euros, el chino te regala un caballo pequeño que es capaz de girar alrededor de un palo durante horas. Pero seiscientos mil euros por un robot que da volteretas infinitas...

Lo que sí hay son mascotas virtuales. Han creado una especie de videojuego que consiste en cuidar animales. El otro día estaba esperando mi turno en una peluquería y a mi lado una niña estaba dando de comer a su caballo. Si tienes 25 años o más, recordarás los tamagotchis. Era aquella mierda pixelada a la que tenías que darle de comer, jugar con él y limpiarle el culo cada vez que cagaba o si no, se moría. Las primeras tres horas era divertidísimo, pero a la cuarta estabas hasta los huevos del tamagotchi. De hecho, llegaba un momento en el que lo divertido era jugar a matarlos.

Bueno, pues ahora han inventado una cosa exactamente igual, pero en lugar de un cuadrado con antenas, es un perro, un gato o un caballo. Sigo sin ver qué tiene de entretenido tener un perro virtual. No hay obligaciones. Nadie dice: "Tengo que irme a casa porque mi perro virtual lleva todo el día solo". Lo que tengo cada vez más claro es que antes, ser niño molaba más. Si tus padres no te compraban un perro..., te lo inventabas. En mi clase todos los niños teníamos animales imaginarios. Hasta que llegó Pedro con su dragón y se los comió a todos. Pero incluso ese día fue divertido porque, a la hora del patio, jugamos a darles poderes mágicos para revivirlos. Ser niño antes molaba más. O yo fui muy feliz.

No hay más remedio

No sé vosotros, pero yo, cuando suena el teléfono a las ocho de la mañana, me preocupo y tengo que levantarme a cogerlo. Y os aseguro que hay pocas cosas que me jodan tanto como levantarme corriendo a las ocho de la mañana porque el teléfono está sonando sabiendo que al descolgar escucharé cómo alguien, con un tono falsamente amable, me dice: "¿Es usted el titular de la línea?". Os juro que la mayoría de las veces me quedo con ganas de decirle: "Sí, soy yo el titular de la línea y tú el hijo de put* que me ha despertado. Ahora que ya nos conocemos... ¿qué es lo que quieres?". Pero mi defecto es que siempre acabo dando una oportunidad a alguien que me llama a las ocho de la mañana porque sigo pensando que tiene que ser algo importante.

Pero ya he descubierto que cuando alguien te llama a las ocho de la mañana para ofrecerte algo es porque lo que te ofrece es una verdadera mierda. Por eso tiene que llamarte pronto: para pillarte dormido. A las ocho de la mañana todos somos vulnerables. El cerebro aún está desconectado. El cerebro a esa hora está tan desconectado que el sonido del teléfono lo ha incluido en tu sueño. En serio. Tú estás soñando que eres un domador de leones y de pronto los leones, en lugar de rugir, suenan como teléfonos. ¿Por qué? Porque el cerebro introduce todos los sonidos que le vienen de fuera del sueño... en el sueño.

Por cierto, ¿qué clase de mecanismo de defensa es ése? Quiero decir: he leído que hay unos bichos que, aunque estén dormidos, son capaces de notar cualquier vibración que haya en el suelo a su alrededor, por pequeña que sea, y eso hace que se despierten. Otros bichos son capaces de detectar el olor de otros animales y eso les hace despertar de golpe. Sin embargo, si un tío está dormido y escucha disparos, el cerebro los incorpora al sueño en plan: "Sigue durmiendo". "Pero eso eran disparos, ¿no?". "¡No! Eso eran... cubitos de hielo cayendo en tu vaso. Sigue durmiendo".

A veces pienso que, a pesar de todo, el ser humano es uno de los bichos más idiotas que existen. Y eso que dicen que sólo usamos una cuarta parte del cerebro. Hay gente que dice que, si usáramos todo el cerebro, seríamos increíblemente inteligentes. Pues yo creo que también existe la posibilidad de que, si usamos todo el cerebro, pasemos a ser completamente idiotas.

Piensa cuántas veces has tenido contigo mismo una conversación, poco antes de salir para ir a trabajar, más o menos así: "¡mierda! ¿Dónde están mis gafas? ¿Dónde las he puesto? Buff... ¿Dónde están las gafas? ¡mierda, mierda! Además, eran un regalo. Buff... Ahora voy a tener que ir a una óptica y van a tardar por lo menos dos semanas en preparármelas. No, no, no... A ver... No pueden estar muy lejos. Ángel, tranquilo, haz memoria. Voy a intentar repasar todo lo que he hecho desde que me he levantado. (Se toca la nariz). ¡Ah! Las llevo puestas. Menos mal".

Sinceramente, prefiero que sigamos utilizando sólo una cuarta parte del cerebro y quedarme con la duda de si la parte que nos falta por utilizar es para mejorarnos o empeorarnos. Yo soy de la opinión de que los perros llevan siglos viviendo estupendamente y nunca se han preocupado de si ven en dos o tres dimensiones. A los perros les da igual. Saben que tienen tiempo de vida limitado y lo disfrutan. A ellos, mientras los saquen tres veces al día... De hecho, es increíble la cantidad de años que llevan muriendo atropellados y siguen sin buscar sistemas que eviten eso. ¿Por qué? Porque saben que nosotros buscaremos sistemas de seguridad. Frenos ABS, sistemas de control de conducción... Así que mientras nosotros buscamos maneras de evitar atropellarlos, ellos siguen disfrutando de sus limitaciones cerebrales. Y lo más importante: los perros pueden cagarse donde quieran porque siempre habrá un ser que presume de ser el animal más inteligente del planeta dispuesto a recoger su mierda.

YO SOY ASÍ

Es importante ser previsor. Por ejemplo: ¿alguna vez habéis pensado qué haríais si fuerais escogidos para sobrevivir al impacto de un meteorito? Vamos a ver... En principio no es algo que vaya a pasar de una manera inmediata, pero en el hipotético caso de que un meteorito estuviese a punto de impactar contra la Tierra y acabar con toda la humanidad en menos de una décima de segundo y todos los gobiernos del mundo construyesen un búnker para que unos cuantos seres humanos pudiesen refugiarse y sobrevivir al impacto, asegurando así que la raza humana pueda volver a formar una civilización... ¿os gustaría ser el/la tío/a que está ralentizando la cola del búnker buscando motivos por los que debería entrar? A mí no. Por eso prefiero tener previstas este tipo de cosas.

Yo soy así.Así que si mañana informan de que un meteorito está a punto de acabar con la humanidad, mientras vosotros buscáis motivos para convencer al encargado de dejar pasar al búnker de que merecéis estar dentro, yo me estaré tomando una cerveza fresquita porque ya he decidido que NO quiero entrar. Primero, porque en el búnker seguro que hay un ambiente de mierda. Pensadlo: ¿un búnker lleno de gente que ha sido escogida para volver a formar una civilización? Paso. A la gente se le sube a la cabeza conseguir el carné vip de una discoteca. No quiero saber cómo debe de estar alguien que ha conseguido un pase para el búnker. Aquello estaría lleno de prepotentes. Si a mí me seleccionaran, seguro que a la media hora diría algo del tipo: "¿Sabes lo que te digo? Coge tu carné de búnker y métetelo por el culo. Me voy a morir fuera con los demás". Y lo más importante: ¡¿Ser seleccionado para reconstruir una civilización?! ¡Venga, no me jodas! Como concepto es muy poético, pero en la práctica... reconstruír el planeta Tierra debe de ser el mayor marrón de la historia.

Si me dijeras que vas a salir del búnker y te vas a encontrar un montón de grúas, cemento, ladrillos, herramientas y gente que sabe cómo hacerlo, te diría: "Bueno... es un marrón, pero tenemos todas las herramientas para reconstruír esto". Pero es que cuando salgas del búnker... lo único que vas a tener para reconstruír la civilización serán un par de palos. Eso si no sales y, después de haber pasado unos meses dentro de un búnker con todas las incomodidades del mundo, resulta que el meteorito ha desprendido radiación y te mueres nada más respirar. Eso sí que tiene que caramba. Porque al menos el resto de la humanidad murió viendo un espectáculo alucinante: meteoritos, lluvia de fuego, etc... Sin embargo, tu serás el tonto que murió y además se lo perdió todo.

Aunque también cabe la posibilidad de que salgas del búnker y no haya pasado nada. Supón que en el último momento el meteorito se desintegra y, cn la ilusión de haber sobrevivido a una catástrofe, la gente se pone a celebrarlo en plan "¡¡estamos vivos!!", "¡¡saca otra cerveza!!" y, entre una cosa y otra, a los de arriba se les olvida avisar a los del búnker... Imagínate el panorama: un montón de flipaos bajo tierra pensando en cómo se organizarán para reconstruir el mundo y arriba todos los demás con un pedo de tres pares de cojones. Ahora bien, supongamos que en lugar de un búnker el Gobierno decide preparar un cohete para sacar a unos cuantos seres humanos de la Tierra y volver cuando todo haya acabado. En ese caso sí que aceptaría. ¿Por qué? Pues porque un viaje al espacio tiene que molar más que un meteorito impactando contra el planeta.

Resumiendo: a sobrevivir al impacto de un meteorito y reconstruir la civilización a cambio de estar un montón de meses bajo tierra no me apunto; a sobrevivir al impacto de un meteorito a cambio de montarse en una nave espacial del espacio me apunto. Y una vez aclarado qué haré yo en caso de que un meteorito caiga sobre la Tierra, voy a tomarme una cerveza pensando de parte de quién me pondré cuando vengan los extraterrestres. Ciao.

CUATRO MIL EUROS

Esa es la cifra que puede convertir un viaje de ocho horas en una especie de paraíso. Y eso que, en principio, ocho horas no es una cantidad de tiempo demasiado grande. Todo depende de cómo tengas que pasarlas, claro. Supongo que si las tienes que pasar metiéndole el dedo en el culo a pollitos para saber si son macho o hembra…el tiempo pasa más despacio. Además, seguro que llega un momento en que pierdes la sensibilidad en la yema de los dedos y optas por inventártelo: “Éste es macho”. “¿Cómo lo sabes?”. “¡Lo sé y punto!” Y si no me crees, métele tú el dedo”.

¿De verdad no hay maneras menos desagradables de descubrir el sexo de un pollo? No sé. Por ejemplo: déjalo un par de semanas en un rincón y si pone un huevo…es una gallina. No obligues a nadie a meterle el dedo por el culo a un pollito. Le estás estropeando la vida. Piénsalo: ¿dejarías que un tío que se dedica a meterle el dedo en el culo a pollitos…te acaricie la cara? Yo no podría ser sexador de pollos. Seguro que acabaría metiendo un pollito en cada dedo y haría bromas del tipo: “Mira, soy Eduardo Manos Pollito” De todos modos… ¿a quién le importa el sexo de un pollo? La gente lo que quiere es comérselo y punto. O pintarlo de azul y vendérselo a un niño en algún mercadillo. Los niños pagan millonadas por cualquier cosa. Por eso los niños no trabajan. No tiene nada que ver con proteger al menor ni nada de eso. Los niños no pueden trabajar porque se gastarían el dinero en chorradas.

Pero volvamos al viaje de ocho horas. Existen dos tipo de billetes: turistas y preferentes. Aunque cuando la diferencia entre las dos clases es de cuatro mil euros, yo prefiero hablar de ricos y pobres. Admitámoslo: alguien que paga cuatro mil euros mas que tú por poder estirar las piernas y tener un asiento que se echa para atrás más que el tuyo es rico. Pero hay algo que una persona que viaja en preferente nunca tendrá. Es una ventaja que tenemos al viajar en turista, y es que para llegar a tu asiento, tienes que pasar por la primera clase. Parece una chorrada (y probablemente lo es), pero siempre que paso por preferente miro la cara de la gente que está sentada y os juro que siempre veo a alguien que está claramente jodido. Se reconoce porque está cabizbajo, triste, solo…Y verle así es muy agradable. Es muy agradable porque pienso: “Te has gastado cuatro mil euros más que yo. Tienes un asiento reclinable que te da masajes, tienes tu propia tele con 12 películas para escoger, te darán una buena cena y toda la bebida que quieras, pero como estás jodido…no lo vas a disfrutar” ¡Ja ja ja! (risa malvada)”.

Por cierto, lo más importante si hacéis esto es no pensar en que probablemente esa persona, cuando llegue a su casa, tendrá un jacuzzi privado en el que relajarse. Aunque, en realidad, si lo piensas fríamente, el que una compañía aérea te haga pasar por preferente cuando tu asiento es de turista…es algo muy cruel. Lo único que falta es que una azafata se te acerque y te susurre al oído: “Mira lo que te vas a perder por no tener dinero”. Y cuando acaba la frase te empuja para que salgas de allí.

De todos modos, me cuesta entender a la gente que va seria en preferente. Si yo pagara cuatro mil euros por ir en primera, ¡por mis cojones que esas ocho horas serían las más divertidas de mi vida! Os juro que cuando me dijeron que si quería ir en primera solo tenía que pagar cuatro mil euros más, lo primero que pregunté fue: “Por ese precio supongo que me dejareis pilotar un rato, ¿no?”.

En fin…Lo que si tiene que ser una putada de las grandes es pagar cuatro mil euros más y una vez llegas al aeropuerto…descubrir que te han perdido las maletas. Es lo malo. Que por mucha pasta que pagues, el tío que se encarga de tus maletas es también el que se encarga de las mías. Y ése es igual de torpe pa ti que pa mi. Con una diferencia: supongo que un tío que paga cuatro mil euros más lleva en la maleta algo de valor. Al final, el que no se consuela es porque no quiere. Hasta el mes que viene.

No eres creativo

Desde que empecé a escribir en esta revista me he dado cuenta de que si la gente sólo se limita a leer lo que escriben otros…no desarrollan la parte creativa de su cerebro. La parte que les permite inventar historias. Desarrollar la imaginación. Inventar nuevos mundos.

Por eso, aprovechando que dentro de muy poco será el día de Reyes, quiero hacerte un regalo muy especial. Te regalo la última página de una revista de tendencias para que escribas lo que te salga de las narices. No me des las gracias.

FELIZ AÑO NUEVO

POR ENCARGO por Ángel Martín

Pensé que tardaría más en hacer esta frase, pero...empiezo a estar harto de escribir artículos. Y no entiendo por qué. Al fin y al cabo, la mayoría de seres humanos somos unos vendidos. ¿En serio crees que cuando un tío te llama para que te cambies de operadora de teléfono lo hace porque está convencido de que la suya es mejor? Lo hace porque le pagan. Si a ese tío le ofrecen 300 euros más, mañana te está llamando para que no te cambies. Yo mismo llevo tres meses diciendo que exfoliarse la cara es lo mejor para rejuvenecer la piel cuando, en realidad, me la sopla de una manera tremenda lo que hagas con tus puntos negros.

Aunque me siento afortunado. Imaginad que en lugar de en una revista de tendencias me hubiesen propuesto escribir en una revista de gente que se zumba a su mascota…Al abrir mi buzón, en lugar de encontrarme con una portada donde se ve a una chica en actitud sensual me encontraría con un señor de 60 años haciéndoselo con un labrador. Y ahora que no me venga el clásico estudiante de fotografía a decirme que, “si sabes jugar con la luz”, cualquier foto puede ser artística, porque la foto de un tío dándole por detrás a un labrador es desagradable pongas la luz que pongas.

Lo extraño de escribir en una revista de tendencias es que la gente cree fervientemente que estás al corriente de absolutamente todo, y te preguntan cosas como: “He visto un nuevo modelo de bañeras de hidromasaje que lleva una especie de soporte donde puedo conectar mi iPod, y dicen que las burbujas salen al ritmo de la música. ¿Sabes si se podrá conectar el iPod de 30 gigas o es sólo para el iPod nano?” Sinceramente…

Lo único que sé de las bañeras de hidromasaje es que si tapas con el dedo uno de los chorros, el resto sale con más fuerza. Y con esa información tengo más que suficiente para divertirme en una bañera de hidromasaje. No necesito complementos que hagan que las burbujas salgan más o menos rápidas, ni luces que hagan el baño más acogedor. Solo necesito que tenga un par de agujeros por los que salga aire y un dedo. Con eso…soy feliz.

En realidad soy un tío casi prehistórico . El otro día vi un exprimidor de naranjas que llevaba un librito de instrucciones. ¿Os lo podéis creer? ¡Instrucciones sobre cómo usar el exprimidor de naranjas! ¿Cómo un acto tan sencillo como cortar una naranja por la mitad y apretarla contra algo en forma de cono puede llegar a complicarse tanto que sea necesario usar un manual de instrucciones?

Algo está fallando. Hay gente que para hacerse una tortilla necesita: una sartén antiadherente y antisalpicaduras; un aparatito que rompe los huevos evitando que se manche la cocina; una tapa que permite dar la vuelta a la tortilla sin que se caiga y una pala para sacar la tortilla de la sartén sin que se rompa. Y mi madre cocina para cuatro con un par de sartenes viejas, un cuchillo y una cuchara de palo. Algo va mal.

Me cuesta acostumbrarme a las cosas modernas. De niño quedé fascinado el día que vi a un tipo con unas gafas de sol que no necesitaba quitárselas cuando entraba en una tienda. Levantaba los cristales oscuros y…¡tachán! Las gafas de sol se convertían en normales. Ese fue para mí el mayor invento de la historia.

Pero años más tarde vi a un tipo con unas gafas de sol con las que ni siquiera necesitaba levantar los cristales al entrar en una tienda, porque las lentes se adaptaban a la luz. Fue increíble. Hoy, 15 años después, en lugar de encontrarme con un tipo que tiene unas gafas que desaparecen al entrar en una tienda, me encuentro con un exprimidor que lleva instrucciones. Si algo no va al revés, pido perdón.

UN MAL DÍA

Hoy he tenido un día de mierda. Lo mejor de tener un día de mierda es que todo el mundo sabe a lo que te refieres. Si te acercas a cualquier persona en cualquier parte del mundo y le preguntas: “¿Sabes lo que es tener un día de mierda?” Te dirá: “¡Desde luego!”. Personalmente, creo que tener días de mierda es bueno porque es algo que nos diferencia del resto de animales. No me imagino a un pato diciéndole a otro: “Menudo día de mierda llevo, macho”.

Para empezar, he perdido un tren porque al llegar al centro de Madrid me lo he encontrado cortado y he tenido que rodear toda la ciudad para llegar a la estación. Llevo poco tiempo en Madrid, pero el paseo de la Castellana me lo he encontrado cerrado un montón de veces por algún tipo de celebración: desfile de las fuerzas armadas, manifestación del orgullo gay, día mundial de las bicicletas… Me lo he encontrado prohibido tantas veces que empiezo a pensar que el Paseo de la Castellana se puede alquilar. Estoy seguro de que si vas al Ayuntamiento y avisas con tiempo puedes cortarlo para celebrar tu cumple. Aunque lo que más me ha fascinado hoy ha sido el encargado de seguridad del parking de la estación de tren.

Prometo que hoy, el maletero de mi coche era probablemente el maletero mas sospechoso que hayáis visto en vuestra vida: una maleta sucia y rota, dos bolsas de deporte, un saco negro enorme que ni siquiera sé que es, una especie de soporte de hierro y una botella de líquido que podría ser gasolina. Antes de entrar al parking, el tipo se ha acercado a la ventanilla y me ha dicho: “Necesito que abra su maletero”. Me he bajado del coche y os juro que antes de abrir por completo el maletero, el tío, bostezando, me ha dicho: “Gracias. Puede pasar”.

Creo que, en realidad por lo único que me ha hecho salir del coche es porque le ha jodido que yo estuviera dentro calentito y él no. Así que el tío debe haber pensado: “Voy ha hacer que este tío se constipe”. En fin…Una vez que he superado las exhaustivas medidas de seguridad, que, visto lo visto, consisten en no llevar un cadáver a la vista, he tenido que hacer una cola de media hora para poder cambiar el billete.

Hacer colas no es algo que me importe mucho. Tampoco es algo que me haga llorar de alegría, pero reconozco que no es de las cosas que más me cabrean, a menos que vea que de 24 ventanillas de atención al cliente sólo cuatro están abiertas. Eso es algo que me pone de mala leche, porque es como si los dueños de la empresa te estuvieran diciendo en voz baja: “Tenemos 24 ventanillas. Si quisiéramos podríamos hacer que no tuvieras que esperar más de cinco minutos, pero…no queremos”.

Al final he optado por cancelar el viaje. La verdad es que lo que ha conseguido RENFE tiene mérito: una empresa que se dedica a vender billetes de tren ha logrado que se me quiten las ganas de viajar. Lo mejor ha sido salir del parking viendo cómo el tipo de seguridad se acercaba a la ventanilla de un coche y le decía al conductor: “Necesito que abra su maletero”. Y antes de que el conductor lo hubiese abierto por completo, el tío de seguridad, bostezando, ha dicho:”Gracias. Puede pasar”.

En realidad, este tipo de persona, los que hacen su trabajo sin ganas, me parecen entrañables. Aunque preferiría que tuvieran trabajos con un poco menos de responsabilidad, alguno en el que no hacerlo bien no suponga una gran tragedia. Algo tipo ‘vendedor de globos en un parque’. A lo mejor me equivoco, pero, en principio, un vendedor de globos no parece un tipo que tenga muchas responsabilidades. Lo único que tiene que hacer bien es atarse el cordelillo al dedo para que no se le escapen los globos. Y en caso de que olvide atarse el cordelillo y se le escapen todos los globos, ¿a cuánto puede ascender la pérdida?, ¿a 10 euros?

En cualquier caso, lo importante es no olvidar nunca una de las leyes de Murphy que dice: “Sonríe. Mañana puede ser peor”.

MIEDOS

"Este verano he tenido que enfrentarme a uno de mis miedos: volar. Y digo "uno", porque se podría decir que soy un tío bastante cobarde. Mis miedos van desde confundirme y echarle sal al café a amanecer en una bañera llena de hielo con un riñón de menos. Es lo bueno de los miedos; no tienen por qué ser racionales. Le puedes tener miedo a lo que te salga de las narices. Para ser del todo sincero, volar no me da miedo. Lo que me da miedo es estrellarme. No sé por qué, pero normalmente cuando alguien descubre que le tienes miedo a volar lo primero que te dice es: "no seas tonto. El coche es muchísimo más peligroso que el avión". Todavía no sé que esperan que hagas al decir eso. Supongo que esperan que digas algo del tipo: "Pues ahora que sé eso, ya no solo no tengo miedo sino que voy a intentar convencer al piloto de que me deje hacer todo el trayecto sentado fuera, en el ala".

En Agosto hice el vuelo más largo de mi vida: ocho horas. Y os aseguro que si le tienes miedo a volar, hay datos que deberían ser ocultados. No mola nada sobrevolar el Atlántico leyendo en el asiento del respaldo delantero que en caso de accidente puedes usar el asiento como flotador. Básicamente porque a mí esa clase de información me hace pensar también en las cosas que NO puedo usar para flotar. Cadáveres, por ejemplo. Se de agua y se hunden.

Lo más gracioso si le tienes miedo a volar, es cuando justo después de despegar el capitán te da la bienvenida a su avión y te intenta tranquilizar diciendo cosas como: "Gracias por escogernos y no se preocupen por nada. Nuestra tripulación está preparada para cualquier imprevisto". Sinceramente: no me lo creo. ¿Me estás diciendo que la tía a la que he tenido que repetirle tres veces que quiero el zumo de melocotón sin hielo es capaz de mantener la calma mientras el avión en el que viaja está cayendo en picado desde 10.000 pies de altura a una velocidad media de 400km/h? No me lo creo. Aunque si os toca la azafata que me atendió a mí, cabe la posibilidad de que sea capaz de mantener la calma, porque probablemente ni siquiera llegue a enterarse de que estamos a punto de matarnos.

El miedo a volar tiene una ventaja sobre el resto de miedos: puede pasar inadvertido. Los humillantes son los miedos que no puedes esconder. Me explico: si le tienes miedo a volar, tú puedes subir al avión, sentarte, abrocharte el cinturón de seguridad, cerrar los ojos, no abrir la boca durante todo el vuelo, bajar del avión y ya está. Nadie sabrá nunca que el motivo de tu silencio era el pánico a estrellarte. Mientras no te orines encima, nadie sospechará nada.

Ahora bien, si tú estás sentado en una terraza con amigos, de pronto sientes un cosquilleo en la mano y al mirarte ves que tienes una abeja... la auto humillación está asegurada. Cuando una abeja se pone a volar a tu alrededor, la gente te mira como si fueras el único cobarde y te dicen: "Pasa de ella. Si no la molestas, no te hará nada." Os digo una cosa: yo me he peleado con seres humanos por molestarme menos de la mitad de lo que me ha podido molestar una abeja. Si tuviéramos con las personas la misma paciencia que tenemos con las abejas, el mundo sería un lugar mucho más tranquilo. Moraleja: las abejas dominan el mundo.

Las arañas tampoco me gustan. Y eso que la mayoría de las arañas son como una abuela de 90 años, pueden pasar semanas enteras sin moverse de un rincón. De hecho, ésa es su estrategia para crearte pánico. Las arañas pasan semanas en el mismo rincón y, de pronto, una mañana ya no están. Os aseguro que en ese momento todas las personas que, como yo, le tienen miedo a las arañas no venenosas si no pueden evitar agobiarse pensando dónde coño ha ido. Cuando eso pasa, me gusta imaginar a la araña escondida en algún rincón, descojonándose de nuestra cara de idiota. Y os aseguro que si lo hace para reírse de nosotros no la culpo. Supongo que si eres una araña inofensiva tus maneras de divertirte deben de ser limitadas.

Y tengo más miedos, pero no queda hoja".

Antes de empezar, quiero hacer una advertencia: éste es el primer articulo que escribo en mi vida lo que significa que hay un 90% de probabilidades de que sea el mayor monton de mierda que hayas leido jamás. Por cierto...¿se podrán usar los terminos "monton de mierda" en una revista de tendencias? Supongo que si lo hago con la cara bien exfoliada, no hay ningún problema. Así la gente dirá: "Es un malhablado, pero tiene la cara tan suave que se le perdona todo".

Es fascinante la cantidad de cremas que existen para tener una piel bonita: exfoliante, hidratante, reductora de brillos, de grasas, para piel mixta, seca, crema que disimula los rasgos cansados, la que elimina las arrugas, la que evita que aparezcan arrugas, antiflacidez... Pero, ¿sabes qué es lo más fascinante? Levantarte cada mañana una hora antes para afeitarte, exfoliarte, echarte tu after shave sin alcohol para que no se te queme la cara, ponerte tu crema hidratante para el rostro, otra para el contorno de ojos... y, de pronto un día, a las diez de la noche, después de haberte lavado la cara con un gel limpiador de impurezas y tras aplicarte la crema hidratante regeneradora de noche, mientras estás cenando tu ensalada baja en calorías, aparece en la tele un tío de 80 años que no ha salido de la aldea en su vida, con la piel de la cara como el culo de un recién nacido. La reportera le pregunta: "¿Cuál es su secreto para mantener la piel tan joven?". Y el tío responde: "Yo no hago na". ¿No os jode eso? Yo lo odio.

No sé vosotros, pero si yo veo en la tele un señor de 80 años que no ha salido nunca de su pueblo con una piel limpia de impurezas, lo último que necesito escuchar es que su truco para tener la piel así es "no hacer na". Yo necesito que me mienta. Necesito escuchar que ese señor tiene un sistema que suponga más sacrificio que el mio. Necesito que cuando la reportera le pregunte "¿cual es su secreto para mantener la piel tan joven?", el tío diga: "Pues lo primero que hago al levantarme es tumbarme debajo de la vaca, me aplico una mascarilla utilizando sus primeras heces y, mientras se seca, me tomo el primer litro de leche mamando de las ubres".

Lo importante es que cuando yo me acueste en mi colchón antiácaros piense: "Menos mal que se han inventado las cremas". Reconozco que soy de los que prueban un montón de cremas, pero eso sí: siempre sigo una estrategia. Hay gente que decide comprarse una crema basándose en la composición, otros prefieren una casa de cosméticos determinada... Yo me baso en si me mola el anuncio o no.

Y entre los anuncios por los que tengo especial cariño está el del pescador noruego que usa crema para hidratarse las manos. Es ése en el que salen las manos de un pescador recogiendo cuerdas en alta mar mientras el barco va de un lado a otro porque está diluviando, y el tío en lugar de estar preocupado por si llega una ola que los manda a todos al fondo del mar, decide ponerse crema para que no se le resequen las manos.

Estoy convencido de que el tío debe tener unas manos preciosas, pero... ¿qué pensará el resto de pescadores noruegos cuando después de 18horas en alta mar y habiendo estado a punto de morir, entren en la taberna del puerto y él diga: "Bueno... yo me voy a casa a ponerme crema en las manos para que no se me resequen. Hsata mañana, chicos"? No debe resultar fácil ser un pescador noruego metrosexual. Supongo que, más de una vez, el resto de pescadores noruegos, al salir de la taberna borrachos, habrán mirado en dirección al barco donde vive el cremitas, como ellos lo llaman, y, tras varias miradas complices y ver a través de la ventana como se hidrata las manos mientras escucha Kenny G, alguno habrá roto el silencio preguntando: "¿Le quemamos el barco?" Sólo me queda añadir una cosa más: no te vayas sin volver a leer el primer párrafo de este artículo.

Gracias por tu comprensión.










Sacado de www.slqh.es